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Son unos relatos dramáticos, de unas ex guerrilleras de las farc, en donde muestran la vida de estas mujeres, cuando son embarazadas. En ellos es posible detectar el inmenso machismo que reina en esa organización armada colombiana. A continuación se hace una trascripción, de estas narraciones aparecidas en el bisemanario Tolina siete días, el 10 de enero/2008 “Todas ellas empezaron su vida en el monte siendo menores de edad, sometidas a los caprichos sexuales de compañeros y comandantes. Algunas fueron obligadas a abortar y cuando los embarazos prosperaban, a separarse de sus hijos. Según Claudia Piñeros, directora de la oficina de Acción Social de la Presidencia de la República en el Tolima, la situación de estos niños es trágica. “La mayoría de veces los dejan en zonas con climas malsanos, con familias con muchos hijos y en situaciones de miseria alta”. A los 15 años, *Paula, la menor de una familia de tres mujeres y dos hombres, fue reclutada por las Farc, en el sector rural de un pueblo de Caquetá. Poco después fue trasladada por la organización hasta el sur del Tolima, donde era asediada constantemente por un cabecilla que era 18 años mayor que ella. Él la convirtió en su amante.“Tenía privilegio por ser la mujer de uno de los jefes, me sentía bien porque los demás me respetaban”, dice Paula. “Un guerrillero enfermero nos aplicaba a las mujeres con marido una inyección mensual de Mesijina para evitar los embarazos. Sin embargo, en 1998, cinco años después de haber ingresado a las Farc, Paula sufrió un retraso. “Me asuste porque nos habían advertido que no se podía quedar en embarazo”. Paula tenía razones para pensar que la vida de su hijo corría peligro. “Conocía a otras compañeras que les había tocado abortar y a una que le había tocado ir a tener su bebé en la casa de unos campesinos y después dejarlo con ellos”, dice.Paula ocultó el embarazo hasta que fue imposible hacerlo, afirma. Como el bebé era hijo de comandante le permitieron continuar la gestación, con la condición de que renunciara a él cuando naciera. “Cuando me faltaban tres meses para dar a luz, me dieron una especie de licencia. Me tuve que comprometer a volver”, afirma. Paula dio a luz a *Laura en Ataco. “Era monita como yo”, recuerda. Inmediatamente la dejó y se fue a buscar al grupo. Si no lo hacía la buscarían para asesinarla a ella y a su familia.Pasaron siete años de remordimientos y noches con sueños en los que aparecía la pequeña Laura. Su instinto de madre no la dejó en paz, asegura. “A escondidas me comuniqué con mi mamá. Me escapé hace un año y ahora vivo con la niña de quien no pienso separarme más”, dice la ex guerrillera. Cuando estaba en el patio de su casa cambiándose los zapatos de la escuela y poniéndose las botas de caucho, *Manuela, entonces una niña de 12 años, fue reclutada por guerrilleros del XXI frente de las Farc en San Antonio, en el sur del Tolima. Durante un año sostuvo relaciones sexuales con un comandante de esa organización. “No me podía negar a estar con él”, afirma la menor. Según Manuela, cuando en la organización se enteraron de su estado, otras guerrilleras la castigaron.”Me pegaban con una correa porque ahí no se podía tener niños” afirma. Manuela pasó los nueve meses de embarazo caminando con el grupo guerrillero. Después de largas jornadas le buscaban alguna casa de familia para que pudiera dormir en una cama. “Era la ventaja de que el bebé fuera el hijo del comandante” dice Manuela. A mediados del año pasado nace la niña y a Manuela le permiten ir a su casa materna a recuperarse. Con su mamá Marlene llevan al bebé al médico. “Estaba desnutrida y enferma. La doctora nos dijo que le faltaba tomar leche” dice Manuela. Pero la alegría de estar con su hija no es completa. Sabe que la vigilan. “Manuela dice que le toca dejar a la niña conmigo y volver a la guerrilla. Esos hombres que están alrededor de la casa la están esperando”, asegura Marlene. Sin embargo, Manuela que permanece encerrada en una vereda de Cajamarca, se ha encariñado con la niña y llora todos los días cuando piensa en la posibilidad de renunciar a ella. “Dice que tiene mucho miedo y que no quiere regresar a las Farc. Que quiere olvidar esa vida que le tocó soportar allá, que ya tiene a su niña, que quiere cuidarla ella misma y verla crecer”, asegura Marlene. “Cuando llegue a las Farc me dijeron que la regla número uno para las mujeres era no quedar embarazada”, dice *Mariana, quien vivía en Roncesvalles cuando ingresó a la guerrilla a los 14 años de edad. A los 19 quedó embarazada del comandante Jairo, quien le dijo que tenía que abortar y la obligó a tomarse unas pastas. “Como no me hacían efecto me las dieron varias veces. Lo único que me producían era vómito y mareo pero el niño no se salía. Tal vez era la fuerza que yo hacía porque yo quería tenerlo”, afirma la ex guerrillera. Según Mariana, fue castigada por los guerrilleros. “Me trataban mal, me hacían cocinar para 300 hombres a pesar de que me sentía muy enferma”, recuerda.Como no lograron que perdiera el bebé, el comandante Jairo le advirtió que cuando lo tuviera lo tenía que regalar. El parto, en el que dio a luz a Pedro, ocurrió en un cambuche, asistida por otra guerrillera, en una vereda de Planadas. Solamente lo tuvo tres días en sus brazos. “Sin que me diera cuenta, una compañera se lo llevó. Después me dijeron que él iba a estar bien, que siguiera adelante para evitar problemas”, narra Mariana. En medio del dolor, se enamoró de un guerrillero y volvió a quedar en embarazo. Esta vez, el papá de su segundo hijo le ayudó y se voló con ella. Ambos llegaron a una sede del Ejército en Chaparral y actualmente se encuentran en un albergue dentro del programa de protección a desmovilizados. Actualmente, Mariana tiene 7 meses de embarazo, y aunque se siente satisfecha de haber salvado a este bebé, busca a *Pedro, que debe tener dos años. “He tenido pistas de que puede estar en Caquetá, Varias entidades me están ayudando” manifiesta. Cuando Edna se enamoró de Edward, un comandante de escuadra de las Farc, él le prometió que si quedaba en embarazo se escaparían de la guerrilla. Edna tenía 23 años y anhelaba ser madre. Así que a escondidas dejó de aplicarse el anticonceptivo. Cuando tenía tres meses de embarazo le contó a su pareja.“Me dijo que el hijo no era de él. Me empujó y me dijo que si quería que siguiéramos tenía que botarlo”. Sin contarle a nadie, me tomé por la mañana un remedio que él mismo me dio y por la noche ya había abortado”. Cuatro meses después volvió a quedar en embarazo.“Yo no lo había planeado. Una compañera me ayudó a conseguir el remedio y también perdí el niño”.Edna, quien se había desecho de sus hijos en contra de su voluntad, decidió separarse de Edward.Un año después conoció a John, un guerrillero que había llegado del Huila. Con él empezó a tener relaciones hasta que se embarazo. En esta ocasión debió abortar porque John tampoco estaba de acuerdo. Por cuarta vez Edna concibió. “Una compañera me aconsejo que abortara si no quería meterme en problemas. “Las cuatro veces enterré el feto en huecos”, dice Edna. El trauma que sufrió Edna se tornó insoportable. Todos los días los tenía presentes. Para ella, apartar a sus hijos de su vientre fue como abandonarlos. Finalmente desertó e ingresó a un programa de desmovilizados hace año y medio.” Los “angelitos” de las farc, según el pintoresco Chávez, no son terroristas, sino defensores del pueblo. Veamos algunas de sus acciones recurrentes: · Secuestran a civiles y militares, confinándolos en alambrados y los mantienen encadenados.
· Desplazan a los campesinos, que no siguen sus órdenes.
· Bombardean pequeños pueblos, con cilindros de gas, causando muertes entre la población civil.
· Extorsionan a la población civil, para que paguen tributos obligatorios, so pena de asesinarlos o destruir sus posesiones.
· Colocan minas antipersonales, que mutilan y matan a población civil
· Reclutan obligatoriamente a menores para engrosar sus filas.
· El narcotráfico es una de sus principales fuentes de ingreso.
“No tengo reserva en que (el padre) sea guerrillero. Es un ser humano y a cada ser humano que se acerca a un miembro de mi familia, yo lo considero un ser de mi familia “, afirmó la madre de Clara Rojas. Bogotá. El padre de Emmanuel, el hijo de Clara Rojas nacido en cautiverio, será acogido como parte de la familia, más allá de que sea guerrillero, subrayó este domingo Clara González, la madre de la rehén cuya liberación y la de su niño de tres años anunciaron las FARC. “No tengo reserva en que (el padre) sea guerrillero. Es un ser humano y a cada ser humano que se acerca a un miembro de mi familia, yo lo considero un ser de mi familia “, declaró al diario El Tiempo la mujer, próxima a cumplir 77 años de edad.Retenida junto a la franco-colombiana Ingrid Betancourt, el 23 de febrero de 2002, Rojas dio a luz a Emmanuel en un campamento de la guerrilla después de una relación voluntaria con uno de los rebeldes que la vigilaba. Su madre, que manifiesta aguardar ansiosa la liberación de su hija y su nieto, cuenta que al niño lo esperan varios regalos al pie del árbol de Navidad, incluidos un ajuar que ella le compró para que esté “a la moda” y juguetes que le darán sus cuatro tíos. Según dijo, uno de ellos le compró una motocicleta, otro le busca un auto y uno más una pista de carros.“Mi hermana se va a aterrar cuando vea a mi mamá. Le han pasado como 20 años por encima”, afirmó Iván Rojas, señalando que su madre, quien ahora tiene dificultades para caminar, temía morir sin ver de nuevo a Clara. “Mi mamá no se merecía morir sin verla, ella misma tenía ese temor, pero nunca perdió la esperanza. Creo que si no era ahora, ella no habría soportado una Navidad más”, afirmó.Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron el martes la liberación de Rojas, Emmanuel y la ex congresista Consuelo González, quien está secuestrada desde septiembre de 2001. El cinismo de las farc es desbordado, carece de límites. Sus mentiras son monumentales y todavía creen que la comunidad internacional y la de Colombia les tiene fe. Se burlaron de todos, aún de su compañero de aventura el presidente venezolano Chávez, al decir que iban a liberar a 3 secuestrados, entre ellos el niño Emmanuel, de tres años y medio. Cómo es de monumental su mentira, que el propio Chávez, bautizó la operación con el nombre del infante. Y este, en uno de sus arrebatos publicitarios, expresó que deseaba darle un beso y abrazo. Cómo también dijo que de no tener el grupo armado al niño, sufrirían un serio traspié.Era tal la confianza de Chávez, que tildó al presidente colombiano Uribe de mentiroso y de dinamitar el proceso de liberación, por lanzar la hipótesis que Emmanuel, estaba en un instituto de bienestar familiar colombiano y que por ello, las farc no podían cumplir con su compromiso. Las pruebas de ADN, ratificaron la hipótesis de Uribe.Frente a lo contundente de la prueba científica, las farc admitieron que el niño era Emmanuel, pero dentro su postura cínica, consignaron en un comunicado “que el niño había sido entregado en Bogotá al cuidado de “personas honradas mientras se firmaba el acuerdo humanitario”, pero el presidente Uribe lo secuestró.“La opinión pública nacional e internacional entiende muy bien que Emmanuel no podía estar en medio de las operaciones bélicas del Plan Patriota, de los bombardeos y los combates, la movilidad permanente y las contingencias de la selva, dijo el escrito divulgado por la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP) y extractado por http://www.eltiempo.com/politica/2008-01-05/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3884102.html Aporte de mi amigo http://www.lacoctelera.com/desde-mi-cueva
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